El furor de mis pisadas

Cierne su sombra sobre los ajuares que ensalzan el pasado, volviendo melancolía las heridas más hondas en mí que en sus huellas, mientras los yunques que graznan por encima del campanario tocan a duelo.   No es triste su caminar errado, no es monte, ni jilguero, ni es polvo de roca madre en los callos…