INVÍTAME A UNA COPA

Invítame a una copa. De las que acaban en desastre pero sin remordimientos. Sí, de esas de: Súbete las bragas y vete sin hacer ruido, que no me quiero enamorar por haber rozado tus costillas sin el pretexto de correrme. Esas son las de los funerales. Sin cortejos ni palabras bonitas. Que basta perderme en…