Procrastinar mi vida y mi paz.

Cuando se habla de procrastinar la asociación que hacemos se refiere a  trabajo, tareas que debemos hacer, la compra, un mandado, reparar el coche y una lista de “por hacer” que no termina.

Pero…

¿Sabes que también puedes procrastinar tu paz?

Si, también puedes procrastinar tu paz, felicidad y tranquilidad.

Donde se ven envueltas conversaciones pendientes, relaciones, discusiones que han quedado pendientes del momento perfecto para remediar heridas o cerrarlas.

Aplazamos ese momento porque consideramos que nunca es el momento, porque “no estoy preparado”, tal vez más adelante, el próximo lunes o ahora al terminar el año. Generando una eterna espera a cosas o situaciones que merecen ya tener un fin.

Hablamos a diario de la importancia del valor que nos damos y el amor que nos merecemos pero cuando se trata de hacer algo frente a ello también lo dejamos para después o nos dejamos para después.

Es simbólico pero se vuelve necesario y útil para continuar nuestro viaje.

Termina el año dejando atrás esos pendientes y cerrando todo eso que no quieres cargar contigo el siguiente.

 

Autora: María Gracia

 

 

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