Seguir viviendo.

He aprendido a mirar y a besar con el pecho, aunque aún no he podido evitar que este se llene de heridas.

He lamido bocas, en un abrir y cerrar de ojos, que a día de hoy no sé por quién suspiran.

He escupido verdades sin miedo a lo que viene después, y sigo sin saber mantener la boca cerrada.

He recibido más balas de las que he disparado. Y ha dolido. Joder si ha dolido.

He escrito más páginas de las que he quemado, porque prefiero ver a mis manos arder y no al papel.

He sangrado por cada ventrículo de mi cuerpo y me he puesto tiritas hasta que el dolor ha pasado.

He saltado de cabeza a precipicios sabiendo cuales serían las consecuencias. Y la hostia nunca ha sido demasiado placentera.

He bailado al borde de mis miedos. Y no los he vencido, pero he llegado a alguna que otra tregua con ellos.

 

He reído,

llorado,

jugado,

besado,

mordido

en camas que no han vuelto a arder por mi piel.

He vivido.

Y seguiré viviendo.

 

Y no hay cicatriz de la que me sienta más orgullosa que de esa.

 

Autora: Alejandra. (@_elircy)

 

 

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