El furor de mis pisadas

Cierne su sombra sobre

los ajuares que ensalzan

el pasado,

volviendo melancolía

las heridas más hondas en mí

que en sus huellas,

mientras los yunques que graznan

por encima del campanario

tocan a duelo.

 

No es triste su caminar errado,

no es monte, ni jilguero,

ni es polvo de roca madre

en los callos de la tempestad.

 

Pero cae como

catarata rota,

rueca en desuso de pulgares

que sostengan algún soplo

de tinta azul,

que recuerden olores de tierra húmeda,

de lágrimas que murieron

presas de unos párpados

que no corresponden.

 

No han visto aún,

desde entonces,

el paso de perros verdes sedientos

de lumbres recortadas.

 

Tal vez los vean.

 

No fuera sino antes de convertir

el ala de un sombrero

en el humo que alimente

de furor

mis pisadas.

 

Autor: Hedoné (@hedonepoesia.)

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