Historias de hace 50 años

Habían pasado 50 años y aún hoy, resultaban extraños aquellos sentimientos no invitados…

Se prometió no echar la vista atrás. Quería caminar y sabía que no podría hacerlo si no veía por donde pisaba… quería vivir.
Durante largo tiempo las directrices a seguir fueron estrictas, ese fue el precio a pagar por sus decisiones. Mas ¿quién tomó dichas decisiones? ¿ella? Puede que tuviera miedo de continuar hacia delante, de levantarse una vez más del frío suelo, pero, la falta de coraje para enfrentarse a la rendición era mayor.

La tristeza se reflejaba en sus ojos y la falta de esperanza que, antaño brillaba con fuerza en estos, dejaba entrever a una niña asustada.
La edad es tan solo un número, la madurez no es más que una palabra, las lecciones que ambas te enseñan, son simplemente indescriptibles.
Pasarían muchos años antes de que aprendiera las lecciones necesarias. Y quien sabe si las aprendemos todas al final del camino. Pues pienso que tú decides cuando termina este.

Habían pasado 50 años, hoy, por fin se rendiría. Mas hoy, dejaría de huir.
Sentimientos no invitados durante años… ahora tenían sentido. Aunque no los entendiera del todo, era consciente de que residían en su interior por un motivo y una sola razón: mantenerla con vida.
Ya no importa si fue demasiado doloroso, carece de importancia el motivo por el que luchara porque fuera como fuere, se mantuvo firme. Acompañada de fuerzas invisibles ante sus ojos, la instaron a seguir sin un claro rumbo.

Sí, hoy podrían tacharla de cobarde o de adoptar un comportamiento ilógico después de todo lo pasado. Mas no importaba porque una lección estaba clara, nadie puede lograr nunca que bajes la mirada.
Ella lo había aprendido como tantas otras cosas, así que hoy, podía decir que, en cierto sentido, era libre de llevar esa carga.

El poder tomar una decisión contando tan solo contigo misma, era un derecho que ella nunca había considerado merecer, mas ya no importaba porque hoy había decidido tomarlo como suyo propio.

Rendirse… No lo consideró una derrota ni mucho menos, si no una recompensa, por largos años de dura batalla.

Autora: Alicia Aguilar

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