Cada loco con su cuerda

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Le miré a los ojos y me reconocí en el brillo que perdí años atrás.
Le miré y me dije, pero callé; pues a veces el propio silencio habla por sí solo.
En cierto momento hasta me pareció que el mecanismo de mi pecho volvía a encenderse, a trompicones, como un trombón sin afinar.
No sé, es extraño a estas alturas, como si el reloj que dejó de marcar la hora volviese a hacerlo años más tarde.
No sé, es curioso que una duda permanente se haya desprendido de este armazón de hierro y no pueda nombrar al problema.
¿Será que ha aparecido una cuerda en medio del caos?.
Si es así, dejaré que esa cuerda vibre, tiemble con estruendo en esta caja de resonancia llena de vacío.
Creo que voy a crear una sinfonía en vez de atarme de pies y manos con la atadura.
No necesito un pentagrama ni lo deseo, prefiero que la melodía siempre suene distinta; pero que nunca pierda su esencia.

Autor: Álvaro ( @elcriteriodelescritor)

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