Ola

Subo en la ola de esta
montaña rusa.
Parecería que es algo tranquilo, ¿Qué podría parecer sino?
Las olas siempre me parecieron la relajación más bonita para mi cuerpo y mi alma.
Pero las Montañas rusas nunca me gustaron, hasta la edad adolescente y aún así no he subido tantas veces.

Ciegos y vendados los ojos, por si acaso con lo primero todavía podíamos ver algo, pasamos por el tiempo y el espacio de nuestra llamada vida.
Aunque te diría que esa palabra es más una metáfora que una realidad.
Nunca los roborts se consideraron vivos ni con vidas.

Es cómo si una ola gigantesca, de esas que ya no son tan relajantes y menos si te tiran, te volviera a pasar por encima a los 3 segundos que sales de ella y contemplas de reojo la vida.
Y de nuevo vuelves a necesitar oxígeno, los pulmones de mueven para buscarlo. Y el alma grita por todas las partes que puede para que por favor vivas viviendo.

Autora: Thais Calvo

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