Si nunca esperas…

“Si nunca esperas nada de nadie nunca te decepcionarás” apunta Sylvia Plath.

Pero no esperar nada de nadie…

¿Es posible?

Las personas esperamos cosas constantemente.

No solemos ponernos –grandes- expectativas en personas que no nos importan, ya que para nosotros sus actitudes suelen tener poco valor en el día a día, y seguramente el sentimiento sea reciproco: falta de importancia por su parte hacia nosotros.

Pero ¿Qué pasa con nuestros seres queridos? De ellos si esperamos –grandes- cosas. Esperamos detalles que a veces no nos ofrecen.

Como leí una vez en alguna parte: “¿Qué clase de amor puedes tener hacia alguien de quien no esperas nada?”

Siempre esperamos. Esperamos muestras de amor, de confianza, de respeto, de lealtad… De aquellas personas a quienes queremos y en consecuencia merecen nuestra confianza y sobre todo que les demos importancia.

Cuando alguien (nos) falla, nos asaltan las decepciones, que no matan, pero agotan.

Y luego suele aparecer la tristeza.

A nadie nos gusta sentirnos decepcionados, sin embargo, nosotros, en algún momento de nuestras vidas, decepcionamos también a quienes queremos, sin pretenderlo…

Todo es cuestión de expectativas.

Las altas expectativas son las culpables.

Y seguramente es inevitable no tenerlas puestas sobre el resto de personas a las que –dedicamos- atención y también –exigimos- su atención aunque de forma silenciosa. Es inevitable cargar a los demás con dichas expectativas, y por consiguiente decepcionar y que nos decepcionen alguna vez, en algún momento.

Quizás por ello es realmente interesante pararse a pensar un par de minutos, para analizar porque nos afectan las cosas y hasta dónde llega nuestra responsabilidad a la hora de gestionar estas emociones.

¿Esa persona en realidad me ha hecho daño o me lo estoy haciendo yo misma con la importancia que yo le doy a sus actitudes?

Reflexionemos.

 

Autora: Irene Roda (@duendecillaazul)

Un comentario Añadir valoración

  1. Hola,
    Yo creo que “No esperar nada de nadie” es ir haciendo la tuya sin que ello, quebrante tu día a día o ese día en concreto. Pero también creo que se da demasiado valor a lo desconocido. Quiero decir que, a veces esperamos más de quién no conocemos que de quien nos conoce y nos quiere. Valorar quién merece la pena también es crucial, para no esperar demasiado y en vano.

    Muy interesante tu post. Saludos!!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.