Somos espejos, somos reflejos

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Todo lo que criticamos, prejuzgamos y odiamos en otras personas, no deja de ser lo que menos nos gusta de nosotros mismos. Proyecciones que realizamos en los demás, inconscientemente y sin intención de querer prestar demasiada atención a lo que en realidad nos sucede dentro del pecho, o en la cabeza.
Todo lo que criticamos, prejuzgamos y odiamos en otras personas son reflejos de nuestras partes más oscuras y menos humanas, que salen y relucen ante otras vidas, siendo nosotros el público de esa función, sin percatarnos que no sólo somos público, sino los actores de la misma película -que tanto despreciamos.-
Cada vez que señalamos con enojo o rabia hacia fuera, nos estamos señalando inconscientemente en nuestro interior. Vemos en los demás nuestro propio reflejo.
Somos espejos.
En realidad estamos observando en el resto, a nuestros propios demonios.
Odiamos reflejos de nuestras partes más inmaduras y menos queridas y en consecuencia; menos aceptadas espiritualmente. Quedan al descubierto nuestros lados enmascarados, esos que no queremos dar a conocer, ni siquiera a nosotros mismos.
Y nos resulta sumamente fácil destacarlos en los demás. Así nos sentimos libres de juicios y burlas. Porque evidentemente, nosotros somos los jueces y todo lo percibimos externo, como si nada tuviese que ver con nosotros mismos. Y en realidad no es que tenga algo, o no, que ver, es que tiene que ver todo, con todas las facetas que nos forman.
Somos espejos.
Todo lo que criticamos, prejuzgamos y odiamos en otras personas, es lo que más nos desagrada de nuestra propia personalidad, todo lo que no aceptamos de nosotros mismos, aquello que no comprendemos y escondemos en la sombra, deseando que no salga a la luz.
Lo que nos molesta en los demás, aquello que analizamos con desprecio y nos irrita, es el vivo retrato de nuestras partes lastimadas, ésas que no aceptamos, ni queremos conocer, y mucho menos dar a conocer al resto.
Somos espejos andantes, reflejándonos los unos con los otros.
Lástima que no todo el mundo sea consciente de ello.

Autora: Irene Roda/ @duendecillaazul

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