Para volar

Voy a decirte una cosa,
espero que lo entiendas,
no es nada personal, o sí,
pero me dueles.

Me dueles cuando tu boca se tercia distante,
cuando me niega la sonrisa tu mirada,
me dueles cuando indiferente te cruzas con mis ojos que suplican quiéreme,
así con todo lo que soy capaz de ser, que ya es…

Tal vez deba simplemente dejar de buscar un puedes entrar en tus manos
y abrirme yo una puerta,
tan mía que no necesite de tu presencia para sentirme.

Sabes, un día te vi tan grande y me vi tan a tu sombra,
que cerré mis ventanas creyendo que en lugar de volar me caería
pero hoy, detrás de tanto desprecio vuelvo a abrirlas, y salto.

Para mi sorpresa no tengo alas pero puedo volar,
tan solo con cerrar los ojos y verme desde dentro,
desde donde tú no puedes, o no quieres porque sí,
porque tú también tienes miedo,

tú también vives bajo las sombras de otras paredes y no,
no tengo que lidiar yo con tus fantasmas.

Lo siento, pero me he dado cuenta de que no te necesito,
no estabas en mi vida las veces que tropezaba y me levantaba,
no estabas en mi vida cuando tomaba decisiones equivocadas
ni cuando daba con el acierto,
no has estado en mi vida cuando me he querido ni cuando no,
hoy tampoco estás y entiendo que no tienes porque estarlo.

Yo quería que estuvieras, de verdad, pero así no.
Me despido de ti y de lo que pudo haber sido.
Nuestros caminos van de la mano pero te suelto porque no son el mismo.

Y toma te regalo una llave,
para que puedas entrar cuando lo necesites,
cuando te puedan los miedos y les hayas puesto nombre
y seas capaz de contar conmigo sin dañarme.

Ese día te haré un hueco en mi vuelo,
cuando te des cuenta de que para volar junto a mí no necesitas alas.

 

Autora: Jenny Areda

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